jueves, 25 de marzo de 2010

HUELGA DE PIERNAS CRUZADAS

-¿Te has enterao, Concha, de la locura esa que se ha apoderao de Pereira?
-Pues no, si no me lo cuentas tú, que se ve que todo tienes que saberlo…
-Saberlo, no. Que no quepo en mí de asombro y soy un océano de dudas.
-Ya te veo venir, Rosa. ¡Anda, no te andes con circunloquios! Di.
-¡Es la concha!
-¿De que concha me hablas? ¿Y, quién es ese Pereira?
-Del chirri, el chocho, la pepitilla, la figa, el potorro, el bujero, el bollo…
-¿Tú, qué has comido hoy?
-Comido, no. Mientras estaba comiendo, me he tragao la noticia.
-¿Qué noticia, Rosa? Que me empiezo a hartar.
-Que el alcalde de Pereira, en Colombia, ha propuesto a las esposas de un centenar de pandilleros una “huelga de piernas cruzadas”
-¿Una qué?
-¡Que no jodan, coño! Que se nieguen a “mantener relaciones íntimas con sus esposos durante una semana, con el fin de obligarlos a no delinquir y frenar así los índices de criminalidad”…
-¡Venga ya!
-Sí, que dicen ellas, que no quieren quedarse viudas y dejar huérfanos de padre a sus hijos.
-…
-¡Concha!
-Me he quedao muda.
-Pues yo me siento como si el coño estuviera hablando por mi boca, ¡con perdón!
Y la tía de la tele, como siempre, daba la noticia con esa sonrisa que no se quitan ni pa lavarse los dientes.
-No sé qué decir , Rosa. Me confundes
-¡Que yo te confundo! Métete en el Internet ese y entonces si que te vas a fundir
-Confundir.
-No, fundir. Se te van a fundir todos los cables de la razón si te pones a mirar por ahí: que, “están en la delincuencia no por necesidad económica, sino por un referente de poder y seducción sexual.” - “Jajaja! Son como monos, falta la teoría esa del macho alfa y la rematan.” -“Pues ya tienen dos problemas más: violaciones y mayor agresividad al negarles las relaciones sexuales.” -“Muy ingenuas veo yo a estas mujeres colombianas, para ser las mujeres de los pandilleros.” –“Un gran avance en los derechos de la mujer, ¡sólo convencemos negándonos a follar! Pero claro, unas individuas que están con esos energúmenos no se caracterizarán por su inteligencia y facilidad de palabra. ¡Señorrr!, ¡tener que escuchar cosas así!” –“Pues ahora que lo pienso bien, mi querido y sufrido marido también quiere parar la violencia de esa forma, haciendo la huelga sexual conmigo. ¡¡¡Qué jodido y que callado se lo traía!!!” –“No entiendo que las mujeres colombianas utilicen el “deseo sexual.” ¿Es que ellas no tienen deseo sexual? No sé por qué el sexo parece un premio que da la mujer al hombre. Se supone que es un intercambio.” –“Como si eso les importara, seguro que tienen por ahí un harén de putas. Los pandilleros son como animales” –Si llegáis a ir alguna vez a Colombia y observáis lo p… que son las tías allí, que van agarradas al marido y te miran como si quisieran violarte…” –“No podría ocultaros, que el quid de la cuestión es que no van a montárselo con sus respectivos cubos de basura, pero seguro que se buscan otro contenedor parecido…”
-¡Para, para! ¿Todo eso es verdad?
-¡Es la cruda realidad!
-Y, tú…
-Yo, no pienso nada. El coño habla por mí. ¡Ahora entiendo porqué llevo diez años cruzada de piernas!
-Pero…
-Nada. El caso es que algo hondo me ha tocao. Que también yo, de niña…
-¿Tú?
-Sí, a mis quince años, como muchas de ellas, le planté cara a mi padre y colgué la escopeta.
-¿Escopeta, tú? ¡Pero, tú! De verdad, que me va a dar un yuyu. ¿Qué hacías tú con una escopeta, niña?
-Contentar a mi padre. Ganarme su aprobación. ¡Cómo había nacido con esa falta entre las piernas! Y me gané su desprecio de por vida, que siempre que podía me recordaba que sólo había estao orgulloso de su hija cuando usaba el arma. Porque me hablaba en tercera persona, como si yo no estuviera allí ni en ninguna otra parte, supongo.
-Pero… ¿qué hacías con la escopeta?
-Tirar al pichón.
-…
-¡Como lo oyes! Llegué a ser subcampeona de España y me regalaron un reloj de oro grabado con mi nombre y la fecha para conmemorar la ocasión. Para que me dejara matar por el Tiempo, supongo. Por eso dejé de llevar reloj, que lo uno y lo otro se confunden y matan lo mismo aunque de distinta manera.
-Pero, ¿no eras tú la que de joven, bajo una máscara de garza, encabezabas una protesta contra la caza en un lago y se te veía en las páginas de la prensa negociando con el alcalde?
-La misma, más o menos. Y se acabó la caza en la laguna.
-…
-¿Estás ahí?
-No.
-…Por eso las entiendo y no las entiendo.
No las entiendo porque los matones, acorralados por la miseria, son violentos de una manera natural, por así decir, que en los humanos lo natural es cultural y no puede ser de otro modo, y yo de eso no sé nada porque tú y yo pertenecemos a unas clases híbridas e indecisas, esas que se llamaban burguesas, que sólo pueden llegar a hacerse violentas haciendo gran violencia de sus hábitos y costumbres, que cualquier día nos ponen en un museo de etnografía. Como uno que visitaba hace poco y vendían como cosa típica y producto cultural una casa de las nuestras, con su cocina tradicional, su dormitorio con camastro de madera, su comedor con sus sillas Tonet, todo en el interior de una cueva prehistórica.
Y, las entiendo porque en todas partes el Patriarcado cuece sus habas y de paso a sus mujeres. Pero al que no me creo es al alcalde de Pereira
-Y, ese ¿qué tiene que ver en todo esto?
-Pues que, al parecer, la iniciativa ha partido de él. Y ya sabes tú que yo, de los políticos siempre sospecho.
-Rosa, dame un respiro
-El respiro me lo tomo yo, Concha. ¡Si Lisístrata levantara la cabeza! Chau.

NIGELLA

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